El vergonzoso espectaculo del Sevilla - Osasuna
El Sevilla y el Osasuna parece que quieren dejar huella en la historia del futbol español como dos de los equipos que cada vez que se enfrentan en el terreno de juego acaban en bronca segura.
Al árbitro Iturralde González se le escapó de las manos un encuentro en el que se mascaba la tensión. Poulsen adelantó en el marcador al Sevilla, luego Kike Sola empataba el partido, los nervios iban en aumento y el el tarjetero no paraba de trabajar, hasta 13 tarjetas amarillas, 9 para el osasuna de las cuales 4 fueron para Josetxo y Javi García que acabaron en los vestuarios.
El árbitro se complicó la vida al pitar un penalti inexistente en el minuto 90 por una supuesta mano dentro del área de Javi Garcia. Luis Fabiano marcaba el penalti, Iturralde ordenaba que se volviera a repetir, mientras los jugadores de Sevilla y Osasuna montaban una tangana sobre el punto de penalti, que parecia un campo de patatas. Luis Fabiano lanzó el penalti por segunda vez y volvió a marcar. El gol fue la espoleta que hizo explotar a los rojillos al escuchar el pitido que finalizaba el encuentro. Todos los jugadores discutian entre si, Adriano le lanzó una botella de agua a Azpilicueta, Goikoetxea se fué directo hacia Adriano pero lo sujetaron las fuerzas de seguridad que intentaban separar a los protagonistas de la contienda. Por fortuna, todo acabó alli, nadie salió dañado ni con un puñetazo de más. Las televisiones tendrán que clasificar los partidos de la Liga como programas para adultos, porque trifulcas como estas no dan ejemplo a los niños. Joga Bonito.